¿Cómo combatir la inseguridad?

imagen tomada de estilema.wordpress.com

Leo, corrijo y escribo. Hay ensayos sobre mi mesa de trabajo. Hojas con marcas por cualquier rincón, firmes, que intentan decir algo. ¿Qué es lo que dicen? Algo que debo proponer, porque de eso se trata, de jugarte por algo, de poner tu pellejo a la vista y paciencia de todos. En un ensayo debes probar que hay algo que quieres decir y hacerlo bien. ¿Qué quiero mostrar? Eso es lo que me pregunto cada vez que los reviso.

Ayer un amigo me comentaba sobre "Quadrilátero", esa publicación de varios ensayos que hace poco se presentó y me decía algo contundente: Ningún ensayo se la juega por su propuesta. Desde luego, incluyó el mío. Todos están bien escritos, unos son mejores que otros, hay argumentos, una serie de datos que sirven para reforzar el planteamiento. Pero, ¿qué se plantea? Todo está muy diluido.

¿Por qué se diluye la postura, la intención, la perspectiva? He revisado algunos de los textos, releído mis anotaciones y descubro que de cierta forma existe una inseguridad por la determinación de una mirada de mundo, por dejar la vida en una percepción, por respirar con potencia desde una visión en particular. Todo se borra, se difumina porque es mejor no arriegarse para evitar problemas. La literatura en Ecuador puede ser el caldo de cultivo de la tibieza. ¿Alguien se puede molestar por lo que se escribe en un ensayo? Y sí, si se trata de proponer algo que se considere fuerte, doy por sentado que suceda así. Si se busca caer en una vulgar quietud... you can count me out!

Y en definitiva me siento en este escritorio, reviso lo que ya tengo escrito y reescribo algunos pasajes. Un ensayo es una apuesta y hay que dar todo al número por el que uno cree que todo será mejor. Un asunto de coraje, nada más.