Distancia democrática

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Los resultados electorales de ayer no me sorprenden (los pueden ver aquí). No creo que sea haya sido un referéndum que signifique un cambio drástico en la situación del país. Los cambios deben ser mayores a un simple replanteo político. Quizás, como dice la siempre precisa Edipa: "a las finales tenemos que imaginarnos un mundo sin el concepto de pueblo". Sunpongo que se trata de eso, de acabar con esas entelequias que no sirven del todo. No lo sé.

Voté nulo. Miss K también lo hizo así y fue acusada por conocidos de no querer el cambio. Me río. Yo quiero el cambio, pero me doy cuenta que los resultados marcan una distancia sustancial y hasta aberrante entre los deseos de la mayoría y los requerimientos de los pocos. Y debo ser de los pocos, porque el nulo alcanzó el 4%, más o menos.

¿Qué significa todo esto? Que hay un triunfo en este momento, que se supone que toda va a cambiar, que la esperanza no se ha perdido, que todo tiene solución, que hoy es el momento del cambio... que somos una sociedad muy golpeada y suponemos que ahora es el momento para hacerlo... Espero que así sea, en realidad lo espero. No creo que todo se va a ir al diablo en este momento. Creo que todo se calmará, se estabilizará y se buscarán formas para seguir adelante. Pero creo también que hay un deseo enfermo de que se pague por algo de lo que ha pasado, que no importan las consecuencias... Que hay una confianza en un Gobierno extrema, cuando lo ideal es manejar cierto gramo de desconfianza...

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Estoy seguro que la democracia en un país con desigualdades e ignorancia como este es el caldo del cultivo para más incorrecciones. Pero es lo único que tenemos y hay que saber manejarlo.

Yo, por mi parte, no me puedo considerar partidario de una realidad como esta en la cual no se vota por una perspectiva sino por una sensación. Y bueno, listo, estás alejado del criterio de muchos y hay que hacerle frente y hacerse cargo de esto. El Gobierno comete muchos errores, bastantes. Tiene muchos aciertos, desde luego. Pero un Gobierno debe hacer cosas, para eso está en el lugar que está. Para eso yo lo voté. Y en esa perspectiva uno tiene que estar vigilante y no ser partidario de que si le ves algo malo es que eres de la oposición. El maniqueísmo no nos llevará a ningún lado. Peor el fanatismo...

Y bueno, ver esa distancia, ver que un país se mueve por pasiones (por ejemplo, ayer en uno de los canales se pasó un reportaje sobre las consultas que se han realizado desde la vuelta a la democracia y me quedé helado al ver que en el gobierno de León Febres Cordero se lanzó una para preguntar al pueblo si se prefería que candidatos independientes pudieran participar en contiendas electorales. La mayoría dijo No. Luego, varias años después, Sixto Durán Ballén, en su gobierno, hizo la misma pregunta y ganó el Sí. No hay opción, se vota por la figura y no por sus ideas... eso suena a condena), y entender que el manejo será así por mucho tiempo, te obliga a despertar a varias ideas...

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Tomar distancia puede ser una gran posibilidad, la única, en definitiva. Pero ahora trato de pensa qué es esa distancia...