Es una ciudad propia de David Fincher, es una tempestad intelectual que lleva a repensar la literatura. Los libros como el germen del caos, de la desesperación, de las matanzas. Lees el cuento y te remites a otras lecturas, no porque sea el camino para entender la prosa, sino porque es necesario para entender el misterio. Y aunque Alexis lo explica y define muy bien en el mismo cuento, uno recupera cierta emoción por esos libros viejos, añejados, ocultos, recordados y no considerados. El asesino que mata en función del Canto II de la Ilíada, una erudición que requiere el trabajo de tres personajes: un detective, un forense y un intelectual. Y el lector, el lector que descubre las pistas a medida que van avanzando.
¿El detalle? La concatenación de los hechos la forma en que están escritos. Las pistas que se van armando y el desenlace que a uno deja impávido y con una sonrisa del trabajo cumplido. El lector como el que obtiene la verdad, el principal investigador. Es un crimen que se resuelve, no hay razón más allá que la sinrazón del intelecto. El asesino está a un lado, observando, yendo más delante de todos, incluso del autor. Zeus acabando con todo, ¿o no? ¿Dónde está Dios en las muertes? ¿Quién es Dios? ¿Por qué tanta crudeza? Los detalles de los crímenes son abrumadores y necesarios.
El cuento que se construye y se destruye, la vena que se desangra, el artilugio para atrapar. Una crítica literaria impresionante, la muerte de personajes, aunque sea de referencia (y la sexualidad interrumpida, en el medio). Eso es definitiva es el cuento, un acto de interpretaciones, el escritor como investigador, como armador de rompecabezas, de las naves que deberán zarpar en algún punto. Pero el huracán está a punto de venir, de acabar con todo; antes de eso hay que saber qué sucede, qué pasa en el sitio. Eso es el cuento, el descubrimiento.
¿Lectura obligada? Desde luego (click acá), como un acto de resistencia a su vez. “El inventario de las naves” es también el título del libro de cuentos de Alexis, que ya va por una nueva edición, elogiada por la crítica y lectores (con el cuento que le da título a la colección hay una muestra de aquello). Iparraguirre dirige cursos de literatura y un taller de narrativa en la Universidad Católica del Perú.

