Fito Páez, 'La vida es una moneda'
Lyla tiene unas frases que me hacen reír, y en esos instantes la risa permite que con la boca abierta ingresen las ideas. Esa es la ventaja de las carcajadas bien experimentadas. Las ideas que se quedan y que te permiten pensar hasta la saciedad.
Así, la frase la digo luego de sus expresiones: La vida es una moneda. Me cuenta de un día de clases y de cómo le salió una explicación para sus alumnos sobre lo que es la vida y lo que en su caso debería ser la tolerancia: Existe la cara y existe el sello, pero al final de cuentas lo que se debe hacer es ver la moneda en su totalidad.
Y eso no niega la cara y el sello. Eso no impide que decidas la cara o decidas el sello. Te habla de reconocer todo, aún así si la opción fuera decidir una u otra.
La tolerancia entendida como permitir todo es un absurdo. La tolerancia comprendida como la permisividad es sin duda un desacierto. La tolerancia como un ‘dejar que todo suceda’ no puede ser vista como una opción. El ser humano posee el discernimiento necesario para escoger algo y el acto de selección involucra dejar cosas, temas o asuntos de lado por aceptar uno. La decisión es un acto humano y listo, es.
La tolerancia es ver la vida como una moneda, sin duda. La tolerancia es saber que todo hay y dentro de eso decidir lo que mejor vaya con uno y con lo que uno cree, sin ignorar que lo otro existe. Si decidir y luchar por la decisión es un asunto de intolerancia, pues supongo que los conceptos son errados.
Cuando la tolerancia mal entendida se convierte en acción, cuando se manifiesta en hechos y no solo en retórica o en discusión verbal o escrita (la máxima riqueza de una sociedad para permitir nuevos acuerdos), existe el problema, la máxima tontería de un mundo. Cuando un Presidente manda a prisión a alguien porque ‘supuestamente’ lo ha insultado u ofendido con una seña me doy cuenta de que él no puede ver la moneda, o tal vez el poder lo enceguece o quién sabe.
El autoritarismo es una reacción producto de mentes pequeñas, incapaces de ver toda la moneda, de entender lo que existe como un todo (aún así, insisto, se trata de ver el todo pero escoger lo que más le convenga… la tolerancia permite justificar muchos absurdos. Ese concepto debería desaparecer como tal… tolerancia es sacar en televisión un reportaje de una serie de jóvenes ecuatorianos que se hacen llamar ‘skinheads’ sin siquiera preguntarles: ¿Son estúpidos o se hacen? ¿Skinheads ecuatorianos, latinos?, por ejemplo. Intolerancia sería entonces saber que existen, pero no prestarles atención o generar la discusión suficiente sacar a esa gente de la ignorancia, o salir uno de la ignorancia).
imagen tomada de El Universo
“Todos somos unos fascistas”, me dijo Lyla. Y no es más que defender lo de uno y sus ideas con colmillos y garras. “Pero cuando nos vamos a la práctica, a la acción, nos transformamos en seres malévolos”. Las discusiones dentro de la moneda son lo mejor, las discusiones, frases que argumenten y permitan que las ideas se truequen entre ellas. Generar entendimiento es quizás la última posibilidad del ser humano. Pero si eso significa aceptar todo y sentir que todo está bien, pues el diálogo está de más y de seguro se puede llevar a la práctica la estupidez, y aplaudirla y sentir que, por ejemplo, “es legal y se puede hacer”; así surge aquello que va a generar a los futuros y presentes autoritarios… Quienes aprovechando este momento de la dicotomía de lo ‘políticamente correcto’ decidirán y tendrán la bandera de la última palabra sobre sí, jugando al emperador, al fuhrer, al rey…. Como sucede en el país.
La vida es una moneda, no una cara o un sello. Pero el ser debe decidir entre una u otra, y defenderlo en el campo de batalla que nos hace humanos: las ideas. Y así generar un sentido más común, una mejor vida que haga de las diversas caras y sellos una sola moneda... aunque suene a demagogia...

